jueves, 1 de enero de 2009

Imágenes

Estoy extrañamente nervioso estos días, duermo poco y mal... por eso tal vez el ritmo frenético con que os escribo...

Hoy, revisando viejos escritos, descubrí este hermoso pasaje que tenía casi olvidado, y que cada día es más rico para mí, lleno de pinceladas de vidas que me acompañan. Me gustaría acompañarlo de una foto, pero no tengo ninguna fuera de mis retinas.

Que lo disfruten.


http://es.youtube.com/watch?v=UvQOzyVW5JQ


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Rayuela (fragmento)
Julio Cortázar

miércoles, 31 de diciembre de 2008

...vida nueva

Nunca mejor dicho este año nuevo me traerá una vida nueva...
En este día tan especial donde parece acabar una etapa para empezar otra, quiero recordar el poema con el que abrí este pequeño refugio, y que por su lejanía tal vez haya quedado en el olvido. Creo que este pequeño poema recoge fielmente la visión qeu tengo de la vida. Espero que os guste. Sé que será del gusto del capitán y de weto sobre todo...
Mudanza de casa
Hubo un tiempo en el que quería vivir en una villa del sur, pero no porque me guiaran los augurios. Había escuchado que muchos hombres simples vivían allí, con ellos estaría contento de pasar mis mañanas y noches. Durante muchos años este fue mi deseo, y hoy voy a realizar mi tarea. Una cabaña tan pobre no necesita ser espaciosa, todo lo que quiero es una cama y un colchón. Con frecuencia mis vecinos vendrán a verme, discutiremos vociferando acerca de los tiempos de la antigüedad, disfrutaremos leyendo juntos escritos raros, y aclararemos todas las interpretaciones dudosas.
Tao Yang Ming
Feliz año 2009 y feliz existencia
Pablo

domingo, 28 de diciembre de 2008

Voyeurismo

Esto me deja sin palabras.


"A veces me encontraba a Albertina dormida y no la despertaba. Tendida cuan larga era, en una actitud tan natural que no podría improvisarse, me parecía un largo tallo que alguien dejara allí; y en realidad así era, porque aquel poder de soñar que yo tenía solo en su ausencia, lo recuperaba en esos momentos junto a ella, como si al dormir se hubiera transformado en una planta. De este modo, su sueño realizaba en parte la posibilidad del amor. Si estaba solo, podía pensar en ella, pero la echaba de menos, no la poseía; si estaba presente, hablaba con ella, pero permanecía demasiado ausente de mí mismo para poder pensar. Cuando ella dormía, no tenía que hablar, sabía que ella no me observaba, no necesitaba vivir en la superficie de mí mismo. Con los ojos cerrados y sin consciencia, Albertina se había despojado, uno tras otro, de aquellos rasgos de humanidad que me decepcionaron en cuanto la conocí. Sólo la animaba la vida inconsciente de los vegetales, de los árboles, vida muy diferente de la mía, muy ajena, y que no obstante era más mía. Su yo no se escurría ya continuamente, como cuando hablábamos, por las oquedades del pen-samiento inconfesado o de la mirada. Había retornado a sí lo que se mantenía fuera de ella, estaba refugiada, encerrada, resumida en su cuerpo. [...]

Una vez dormía profundamente, dejaba de ser únicamente la planta que había sido; su sueño, a cuya orilla soñaba yo con una fresca voluptuosidad de la que nunca me habría cansado y que podría disfrutar indefinidamente, era para mí todo un paisaje. Ponía junto a mí algo tan sereno y tan deliciosamente sensual como aquellas noches de luna llena en la bahía de Balbec, plácida entonces como un lago, donde las ramas apenas se mueven y, tendido sobre la arena, uno escucharía indefinidamente el reflujo de las olas. [...] Entonces, sintiendo que estaba plenamente dormida y que yo no tropezaría con escollos de consciencia, recubiertos ahora por la pleamar del sueño profundo, me metía en la cama sigilosamente, junto a ella, pasaba uno de mis brazos por su cintura, posaba mis labios en su mejilla, en su corazón, y luego mi única mano libre por todas las partes de su cuerpo [...]

Otras veces, [el sueño de Albertina] me hacía disfrutar de un placer menos puro. No necesitaba para ello de ningún movimiento; sólo extendía mi pierna contra la suya, como la rama que uno deja suspendida y le imprime de vez en cuando una leve oscilación, semejante al intermitente batir del ala de los pájaros que duermen en el aire. [...] Su respiración, al hacerse más fuerte, podía sugerir el jadeo del placer, y cuando el mío llegaba a su fin, podía besarla sin haber interrumpido su sueño. En esos momentos, me parecía que acababa de poseerla completamente, como a un objeto inconsciente y dócil de la muda naturaleza.


Al ver aquel cuerpo tendido allí, me preguntaba qué tabla de logaritmos lo constituía para que todas las acciones en las que había podido involucrarse, desde un movimiento del codo hasta un roce del vestido, pudieran ocasionarme, desplegadas al infinito por todos los puntos que ocu- paba en el espacio y en el tiempo y reavivados ocasional y repentinamente en mi recuerdo, una angustia tan dolorosa y que sabía, no obstante, determinada por unos gestos y deseos de ella que me habrían resultado en otra, en ella misma cinco años atrás, o cinco años después, tan in- diferentes. Era un engaño, pero al que yo no tenía el valor de buscar otra solución que mi muerte".

Marcel Proust

Caminos

Hay un dicho en el mundillo empresarial que dice "Las empresas son muy fáciles de llevar cuando no se sabe, y muy difícil cuando se sabe como hacerlo"... en las relaciones pasa lo mismo, a veces hay un camino fácil, pero la experiencia te dice que no es el correcto. Y entonces la razón se antepone a los sentimientos, tal y como decía un primo mío "se encallece el corazón". Estas decisiones suelen agradecerse con el tiempo, pero razonar en los temas del corazón es difícil para muchas personas, y duelen en el primer momento.
Todo esto es porque hoy me cuesta dormir: he tomado una decision que sé que está fastidiando a una persona... y también a mí mismo aunque ella no lo crea, y no puedo dejar de sentirme culpable pese a saber que estoy haciendo lo mejor para ambos. No por esta decisión dejo de agradecer tantos buenos momentos, y tan especiales, de los que no se olvidan... y los que tengan que venir. No creo que lea estas letras, pero yo me siento reconfortado escribiendolas y compartiéndolas con mi gente.
Simplemente espero que pase lo que tenga que pasar, como siempre. No somos más que humildes siervos del destino.
Un abrazo a todos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Feliz navidad


El día 26 hace 27 años que se hizo esta foto. Despierta en mí sentimientos muy dispares pero muy fuertes, tristeza y alegría al mismo tiempo. Para los 2 o 3 que no reconozcan al personajillo... es el viajero que les habla
Besos

jueves, 18 de diciembre de 2008

Ven a salvarme amor

Estoy, amor, en Sóller.
He venido en el tren.
Escribo una postal
y la meto en el sobre.
Recuerdo aún tu nombre
y el Apartado 3
de Correos de un pueblo
donde nunca estaré.

Ven a salvarme, amor:
he naufragado ya.
Escribo con mi sangre
en un feble papel.
La botella está rota
y no lleva tapón.
La mar está movida,
se acerca el huracán.

Ven a salvarme, amor.

Iván Tubau

domingo, 14 de diciembre de 2008

Capeando el temporal



El viento de casi 40 nudos levantaba unas olas que no me permitían ver, salvo por unos instantes, a los barcos que tenía a menos de 50 metros. El granizo en la cara, el frío, las velas restallando apunto de romperse, y salto a salvar las rachas a tirones de escota a la voz de "estoy sin gobierno" del patrón. Miedo, emoción, dolor, sentimientos primitivos de complicidad y una intensa unión humana entre los tripulantes. Naves cercanas parten los mástiles como si fueran de madera, y una mirada entrecruzada del patrón como diciendo..."que cojones tenemos"...


How many roads must a man walk downBefore you call him a man?

How many times must a man look up Before he can see the sky?

Yes, 'n' how many ears must one man have Before he can hear people cry?

The answer, my friend, is blowin' in the wind,The answer is blowin' in the wind.


Besos