La de ayer fue una tarde de esas en las que todo parece aliarse para que salga perfecta.
Rebuscando por Cádiz algo nuevo que leer, me encuentro por sorpresa ante una variadísima colección de libros a cuál más tentador : Gioconda Belli, Ángel González, Borges, Luis García Montero, M. Benedetti... un poco a ciegas elegí uno al azar, aunque no demasiado convencido, ya que ni la encuadernación ni el título me llamaban mucho la atención, "Completamente viernes", poemas de de Luis García Montero. Me senté a tomar un café miestras lo ojeaba, y me quedé realmente sorprendido. Cuando levanté la vista iba por la mitad y no me había dado ni cuenta. Ni que decir tiene que es uno de los mejores libros que han pasado por mis manos últimamente, lo recomiendo fervientemente. Como muestra un botón...
IMPERTINENCIAS
En la mesa de al lado, un jardín de señoras en domingo
abonadas al orden del murmullo y del té con limón,
en un café de invierno por la tarde.
Se quejan de los tiempos, beben, fuman,
discuten sus secretos, asienten con sonrisas...
Y de pronto se paran a mirarte.
Despreocupada cuentas -y en el local tu voz
es como el sable que hiere al enemigo-
una historia de cama con detalles expertos,
una manera de sentir la vida
que penetra y disuelve la luz de iglesia,
la humillación del frío en las rodillas,
los cajones cerrados y las fotos de boda.
Cierto tipo de gente sufre de los inviernos en los ojos,
conoce las heladas que pasan por debajo de una puerta,
una puerta de alcoba, allí donde la noche siempre tiene
olor de espera inútil, y después de la espera
se aceptan las mentiras, y después el silencio.
Nada dejan los años en la mesa de al lado,
sino un murmullo que envejece y una sombra
que cruza por los labios como una cicatriz,
un rencor en la piel de la conciencia.
Tu voz es alta y joven, va vestida de fiesta
y cuando se desnuda hace que el sol de invierno,
conmovido, se detenga un instante para apoyar la frente
sobre los ventanales del café.
Luis García Montero
(Completamente viernes)