Uno de los momentos más emocionantes de los últimos días, escuchar a Javier Cámara recitar de memoria estos versos, en la película "Los girasoles ciegos" que os recomiendo que vayáis a ver.
Lo recita a su hijo para darle ánimos, justo antes de salir de un zulo donde vivía escondido por miedo a la represión que sufría por parte del régimen.
Huye del triste amor, amor pacato,
sin peligro, sin venda ni aventura,
que espera del amor prenda segura,
porque en amor locura es lo sensato.
Ese que el pecho esquiva al niño ciego
y blasfemó del fuego de la vida,
de una brasa pensada, y no encendida,
quiere ceniza que le guarde el fuego.
Y ceniza hallará, no de su llama,
cuando descubra el torpe desvarío
que pedía, sin flor, fruto en la rama.
Con negra llave el aposento frío
de su tiempo abrirá. ¡Despierta cama,
y turbio espejo y corazón vacío!
Huye del triste amor
Antonio Machado
jueves, 11 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
Definiciones para esperar mi muerte
Tengo la extraña sensación de haber publicado esto ya, pero por mas que lo busco no lo encuentro...
Estremecedor texto de Homero Manzi, maestro del tango.
Puedo cerrar los ojos lejos de las pequeñas sonrisas que conozco, escuchando estos ruidos recién llegados, viendo estas caras nuevas, como si de pronto los mil lentes de la locura me trasladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores que juraron acompañarme hasta la muerte como amantes resignadas al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamante preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos con la perfección de una imagen, y también sé que aveces dejará de ser un nombre y será solo un par de palabras sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores, unas veces recogidos en el sonambulismo de la marcha, otras inventados tras mi propia soledad.
Con ellos se integrará un cortejo final de despedida, se cambiarán en lagrimas y palabras piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar, evoco a los marinos encerrados en las paredes altas de la tormenta, a los soldados caídos sobre hierbas lejanas, a los peregrinos que duermen bajo la sombra de arboles ignominados, a los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales, y a los desesperados, que entregan el último gesto frente al paisaje final e instántaneo de la demencia.
Estremecedor texto de Homero Manzi, maestro del tango.
Puedo cerrar los ojos lejos de las pequeñas sonrisas que conozco, escuchando estos ruidos recién llegados, viendo estas caras nuevas, como si de pronto los mil lentes de la locura me trasladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores que juraron acompañarme hasta la muerte como amantes resignadas al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamante preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos con la perfección de una imagen, y también sé que aveces dejará de ser un nombre y será solo un par de palabras sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores, unas veces recogidos en el sonambulismo de la marcha, otras inventados tras mi propia soledad.
Con ellos se integrará un cortejo final de despedida, se cambiarán en lagrimas y palabras piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar, evoco a los marinos encerrados en las paredes altas de la tormenta, a los soldados caídos sobre hierbas lejanas, a los peregrinos que duermen bajo la sombra de arboles ignominados, a los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales, y a los desesperados, que entregan el último gesto frente al paisaje final e instántaneo de la demencia.
jueves, 4 de septiembre de 2008
Ojos
Fotografías
Hace tal vez demasiados años escribí esto, que ahora por fin sale a la luz.
Que lo disfruten.
De cientos de fotografías se compone mi vida. Eso es, no es más. Digamos que lo demás no importa o se relega a un segundo plano. Cientos de recuerdos que guardo en mi álbum, en mi mente, donde tan solo yo puedo verlas. A veces me apetecería enseñártelas, pero no puedo, es algo tan privado que ni queriendo las puedo compartir, tan solo te las escribo, a mi antojo, pero todos sabemos lo lejos que quedan las palabras de la realidad. Cientos de recuerdos, desordenados, como en un baúl, que aparecen y reviven para sofocar nostalgias, penas, euforias… Ahí están casi todos mis amigos, y algunos que ya no lo son, pero que por un momento pueden volver a serlo. Guardo cientos de fotos, de imágenes, y al evocarlas me sumerjo en un mundo de fantasía, o mejor dicho, de pasada realidad, y por un momento vuelvo atrás en el tiempo.
Mi vida es un conjunto precioso de fotografías que guardo en mi cabeza, y que tiene el poder, magnífico poder, de hacerme reír, o de hacerme llorar, como bien podría pasar.
Me siento vivo sabiendo que están ahí, porque siempre que me siento solo tengo de dónde tirar, tengo una cuerda para salir del pozo, una cuerda de nostalgia, pero una cuerda al menos. Sentir nostalgia es haber vivido, y romper a llorar es indicativo de que tenemos algo dentro del cuerpo además de las vísceras.
Si me permiten parar unos minutos, descansaré mis piernas y les cuento, porque me siento capaz de tenerlo todo con tan sólo abrir el álbum por la página adecuada.
Podría pasarme horas desbaratando el baúl, sacando y metiendo cosas antes de seguir mi camino. Pero tened cuidado, no sea que con las prisas y la emoción se cuele una lágrima, una tristeza en forma de fotografía, y en mi baúl del tesoro no hay sitio para baratijas.
Que lo disfruten.
De cientos de fotografías se compone mi vida. Eso es, no es más. Digamos que lo demás no importa o se relega a un segundo plano. Cientos de recuerdos que guardo en mi álbum, en mi mente, donde tan solo yo puedo verlas. A veces me apetecería enseñártelas, pero no puedo, es algo tan privado que ni queriendo las puedo compartir, tan solo te las escribo, a mi antojo, pero todos sabemos lo lejos que quedan las palabras de la realidad. Cientos de recuerdos, desordenados, como en un baúl, que aparecen y reviven para sofocar nostalgias, penas, euforias… Ahí están casi todos mis amigos, y algunos que ya no lo son, pero que por un momento pueden volver a serlo. Guardo cientos de fotos, de imágenes, y al evocarlas me sumerjo en un mundo de fantasía, o mejor dicho, de pasada realidad, y por un momento vuelvo atrás en el tiempo.
Mi vida es un conjunto precioso de fotografías que guardo en mi cabeza, y que tiene el poder, magnífico poder, de hacerme reír, o de hacerme llorar, como bien podría pasar.
Me siento vivo sabiendo que están ahí, porque siempre que me siento solo tengo de dónde tirar, tengo una cuerda para salir del pozo, una cuerda de nostalgia, pero una cuerda al menos. Sentir nostalgia es haber vivido, y romper a llorar es indicativo de que tenemos algo dentro del cuerpo además de las vísceras.
Si me permiten parar unos minutos, descansaré mis piernas y les cuento, porque me siento capaz de tenerlo todo con tan sólo abrir el álbum por la página adecuada.
Podría pasarme horas desbaratando el baúl, sacando y metiendo cosas antes de seguir mi camino. Pero tened cuidado, no sea que con las prisas y la emoción se cuele una lágrima, una tristeza en forma de fotografía, y en mi baúl del tesoro no hay sitio para baratijas.
sábado, 30 de agosto de 2008
Zahara de la sierra
En mi último viaje a la sierra, conseguí esta foto para ilustrar este bello poemita...

Está Zahara en una altura
entre montaña y colinas
sentada en la peña dura,
que asoma la cresta obscura
por entre Ronda y Medina.
Cuando encienden los cristianos
de noche hogueras en ella,
no distinguen los paisanos
si son sus fuegos lejanos
luz de atalaya o de estrella.
José Zorrilla. La sorpresa de Zahara (fragmento)
jueves, 28 de agosto de 2008
Mariposa o manzana
El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana..
Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces fue derrotado,
cayó en la batalla, fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato...
Poco a poco sin luz fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.
Aquellas suaves uñasde cuarzo, de racimo, se endurecieron,
se mudaron en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño se aplastaron,
se desequilibraron, tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron, se cubrieron con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.
Pero este ciego anduvo sin tregua, sin parar hora tras hora,
el pie y el otro pie, ahora de hombre o de mujer,
arriba, abajo, por los campos, las minas, los almacenes y los ministerios,
atrás, afuera, adentro, adelante, este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron hasta que el hombre entero se detuvo.
Y entonces a la tierra bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera ser manzana.
y quiere ser mariposa o manzana..
Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces fue derrotado,
cayó en la batalla, fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato...
Poco a poco sin luz fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.
Aquellas suaves uñasde cuarzo, de racimo, se endurecieron,
se mudaron en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño se aplastaron,
se desequilibraron, tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron, se cubrieron con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.
Pero este ciego anduvo sin tregua, sin parar hora tras hora,
el pie y el otro pie, ahora de hombre o de mujer,
arriba, abajo, por los campos, las minas, los almacenes y los ministerios,
atrás, afuera, adentro, adelante, este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron hasta que el hombre entero se detuvo.
Y entonces a la tierra bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera ser manzana.
Pablo Neruda
Aún hoy...
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