viernes, 31 de julio de 2009

El canto del grillo

Pinar de los franceses (Cádiz) Verano de 2007


Pasan, serenas, las horas.
No hay guerra en el mundo y duerme bien el labrador, viendo el cielo en el fondo alto de su sueño. Tal vez el amor, entre las enredaderas de una tapia, anda extasiado, los ojos en los ojos. Los habares mandan al pueblo mensajes de fragancia tierna, cual en una libre adolescencia candorosa y desnuda. Y los trigos ondean, verdes de luna, suspirando al viento de las dos, de las tres, de las cuatro... El canto del grillo, de tanto sonar, se ha perdido...

¡Aquí está! ¡Oh canto del grillo por la madrugada cuando, corridos de escalofríos, Platero y yo nos vamos a la cama por las sendas blancas de relente! La luna se cae, rojiza y soñolienta. Ya el canto está borracho de luna, embriagado de estrellas, romántico, misterioso, profuso. Es cuando unas grandes nubes luctuosas, bordeadas de un malva azul y triste, sacan el día de la mar, lentamente...

El canto de los grillos
Patero y yo
Juan Ramón Jiménez

jueves, 30 de julio de 2009

A los cerros tucumanos...

Al hablar de música argentina, siempre nos viene a la cabeza el consabido tango, pero la cosa va más allá. Recién traido de la mismísima argentina (provincia de Córdoba para ser exactos) comparto con vosotros esta famosa "Zamba del grillo", cantada por el grupo "los chalchaleros" acompañados de Serrat. La base rítmica de la zamba me sobrecoge realmente... precioso...


A los cerros tucumanos
me llevaron los caminos,
y me trajeron de vuelta
sentires que nunca
se harán olvido.

Un grillo feliz cantaba
su canto de azul y Enero,
y al regresar a los llanos
yo le iba diciendo
mi adiós al cerro.

Como ese grillo del campo,
que solitario cantaba
así perdida en la noche,
también era un grillo
viday, mi zamba...
así, perdida en la noche,
se va mi zamba ¡palomitay!


A los cerros tucumanos
he vuelto en un triste invierno
tan sólo el monte y el río,
envuelto en mis penas
pasar me vieron.

La luna alumbraba el canto
del grillo junto al camino,
y yo, con sombra en el alma
pensaba en la ausencia
del bien querido.


Como ese grillo del campo,
que solitario cantaba
así perdida en la noche,
también era un grillo
viday, mi zamba...
así, perdida en la noche,
se va mi zamba ¡palomitay!




Sean felices el ritmo de la zamba

lunes, 27 de julio de 2009

El único destino

Sete, sur de Francia (Ciudad natal de Georges Brassens)


Todo empieza por un gesto amable,
un ademán de cariño y agrado
que nos torna el gesto en sonrisa
y nos empuja a la calle en promisorio menester.

Luego los nervios, la indecisión, la justa combinación
que sepa expresar sin palabras todo aquello
que no sabemos decir; Los ojos cómplices de la florista
que miran a los nuestros, algo tímidos, algo nerviosos,
algo alegres, siempre ilusionados.
Luego el concurrir en la la absurda sentencia "espero que le guste"
y la no menos absurda, aunque consabida respuesta "seguro que sí".

El recorrido de vuelta a casa no es fácil,
una fuerza inexplicable concentra todas las miradas en nuestra mano derecha
como las concentra el fuego de artificio en noche de verano.
La cosa es aún peor, si de camino, la obligación o la urgencia
nos detiene de nuestra marcha furtiva aunque sea por unos instantes:
Las chicas de la panadería vienen prestas a atendernos,
parece que más alegres que ayer, y entre dientes murmuran un audible
"mira, ¿será para ti?" ante nuestro creciente rubor,
que disimulamos como podemos con una oportuna carcajada que nos saca del atolladero.

Por fin el momento esperado.

Tan precioso regalo nunca pasa desapercibido,
siempre es motivo de exaltación, de euforia, acaso de lágrimas,
siempre de nervios, de igual modo para el que recibe y para el que ofrece.

Pero no termina ahí su periplo,
como sería de esperar de cualquier otro regalo,
y más aún si el florido encuentro tiene lugar, por ejemplo,
en una estación de bus, en una oficina o en un aeropuerto.

Una chica con flores en la mano brilla con luz propia,
sobrevuela doquiera que esté de principio a fin,
y es el centro de atención de todos quienes la miran desde abajo
con mirada absorta.

Jamás un objeto creó sentimientos tan encontrados.
La chica joven, ensimismada en sus auriculares,
escucha su musica infernal ajena a tales parafernalias amorosas.
La otra, la del banco de enfrente, mira el ramo y a la chica,
y un gesto acre cruza su rostro hasta despertarle la más amarga de sus nostalgias.
El chico que la acompaña baja la cabeza,
desarmado ante tanta belleza y tanto amor
que tal vez sienta o sintió,
pero que le incomoda a tal punto que aparta su mirada
como cegado por un sol abrasador.

La señora mayor que espera con su bolsa de asas y su paraguas
sonríe y se estremece minuciosamente,
como si ella misma fuera esa joven rebosante de hermosura,
como si ella conociera ya ese sentimiento
aunque ya con olor a alcoba y alcanfor.

Una flor tiene un solo destino:
estar en las manos de una mujer,
y pasar de la soledad de su campo o su jardín,
a adornar lo más concurrido de nuestros corazones.
.
Pasenlo bien y sean felices
Pd: Muchas gracias por el empujón en horas bajas como estas.

domingo, 26 de julio de 2009

Desde el pirineo

Os enseño unas fotillos que tomé este fin de semana en Bielsa y el valle de la pineta (parque nacional de Ordesa y monte predido). Espero que os gusten.






jueves, 23 de julio de 2009

A Paris

Estoy musical últimamente.

Os dejo este tema, "A Paris" de Jacky Terrasson. Me atrevería a decir que para mi gusto es la mejor composición que se ha hecho en mucho tiempo. Espero que os guste y que la escuchéis con calma.

martes, 21 de julio de 2009

Calma

Calma. Eso es lo que me he propuesto a partir de ahora, ya está bien de ansiedad y de prisas. Está siendo una lucha encarnizada, no creáis que es fácil, por lo menos para mí.

Este fragmento de Brahms (recomendación de mi prima favorita) me está haciendo mucho bien. Espero que os guste.

viernes, 17 de julio de 2009

Camarón

Hace poco puse este enlace de youtube, pero creo que así se verá mejor.

Grandísimo camarón, siendo totalmente objetivo. Aveces para que le den morcillas, pero esta grabacion es irrepetible, sobre todo el remate de la malagueña.

El toque, rancio y respetuoso como pocos...



Y soleá...